Lucia D’Alessandro

Vinyasa & Yin Yang Yoga

 

Siempre me sentí atraída hacia el movimiento en todas sus formas. Es así que empecé a recorrer el mundo de la danza a los 7 años. Y fue a los 16, típica edad en la que uno empieza a preguntarse sobre el sentido de todo, (o al menos yo!) que en un Enero caluroso en Buenos Aires, por esas “causalidades” un monje me regaló en la calle un libro acerca de qué era el Yoga. La lectura me atrapaba cada vez más, y decidí no sólo quedarme con la teoría, sino ir a la práctica. Así es que fuí a mi primer clase de Ashtanga y el mundo se me dio vuelta 180 grados.Salí como flotando, no sentía preocupación alguna, y la sensación del aire rozando mi piel era única. Seguí practicando regularmente y varios cambios vinieron a mi vida. Entre ellos, entendí que la forma sin la sustancia no es nada, y viceversa. Así descubrí que el movimiento viene de adentro, de ese lugar único, divino que compartimos con todos los demás seres y que nos hace auténticos, naturales, bellos. Al tiempo viajé a India y al volver me dediqué por tiempo completo a seguir estudiando, a investigar en mi propia práctica personal y a tener la bendición y el privilegio de compartirlo con otros en cada práctica.
Agradecida por siempre a todos mis maestros, a los alumnos-practicantes, y a la vida misma por tanto…