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Los pies en la tierra y el corazón en el cielo

corazon

“ Los pies en la tierra y el corazón en el cielo ”

Con esta frase empiezo siempre mis prácticas, las uso para recordarme que la finalidad de este viaje, llamado vida, es vivir a través del espíritu.

Y cuando la recito, convertida en mi mantra, mi postura empieza a cambiar, los pies se enraizan, la columna se alarga para que mi corazón pueda sintonizarse con la energía poderosa que se mueve al practicar.

Siento que el peso del día se desprende, en general de mis hombros y cuello, y empieza a aparecer una sensación de ligereza o más bien de amplitud.

Mi cara se relaja y mis pensamientos empiezan a desprenderse mientras la respiración se profundiza y alarga.

Y mi cuerpo empieza a moverse con firmeza y entrega mientras mi alma conecta con la resonancia del otro.

Me gusta sentir ese hilo invisible que me une a los alumnos para entender sus procesos plasmados en sus cuerpos, respiración y especialmente en su manera de “estar” en la práctica.

Y una y otra vez mis pies se afirman y desde ahí surge la alineación correcta de los huesos y la profundidad en el trabajo de la musculatura involucrada en cada postura, es el lugar desde donde puedo crecer y soltar, abrir y fortalecer, amarme y amar mientras siento mi corazón latir sosteniendo mi espíritu que irrumpe sin barreras a través de mi respiración.

Practicar no es otra cosa que volverse Uno, re-acomodando las piezas en las que nos fragmentamos sin querer durante el día, es volver a acomodar el rompecabezas en el que nos convertimos cuando las circunstancias nos superan.

Y amarme mientras practico es la clave para silenciarme y estar disponible para el proceso propio y de los que me acompañan en cada clase.

Desde la firmeza en los pies puedo descubrir un mundo que me sostiene y me alienta a descubrir mi verdadera dimensión interna utilizando la columna vertebral como un eje poderoso de conexión con las energías más sutiles.

Indefectiblemente mi corazón late y se acerca en cada movimiento un poco más hacia el cielo, mi verdadero hogar.

Y me voy volviendo más silenciosa y agradecida.

Practicar, practicar y practicar desde el amor.

“Los pies en la tierra y el corazón en el cielo”



Post publicado por Claudia Sanchez (haz click para ver mas escritos de este autor)

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